sábado, 17 de enero de 2009

EL OTOÑO EN MI PUEBLO VALLE DE A CHIH.



EL OTOÑO EN MI PUEBLO, VALLE DE ALENDE CHIHUAHUA


En mi pueblo el otoño se disfruta en rebanadas de cajeta de membrillo, hace brotar la autenticidad de cada ser, esta envuelto en contrariedades, la melancolía comienza aparecer mientras las sonrisas brotan por doquier, el abrazo, el buen querer es tiempo de guardar cosecha y admirar el dorado del girasol, el amarillo y el dorado alegran la vista de cada amanecer, las hojas van cambiando su color, el verde se pierde al atardecer como una felonía al verano y una metáfora pura para ese hombre de pies cansados.

Los niños no se detienen a pesar de que los días se acortan, esto permite inventar más juegos, iniciar noviazgos, llegar tarde ante los ojos de mamá aunque aún sea temprano.

Los jóvenes preparan su regreso navideño, se rebelan ante el color a ocre, se muestran ansiosos de la bruma, de la niebla que les corta la claridad y se dedican al consuelo de los besos.

El viento tiene aroma como una metonimia nos hace viajar en caminos inciertos mientras hace caer las hojas que tapizan el trayecto, su crujir abre el paso a los recuerdos, al aroma de la quema que nos semeja olor a incienso.

En mi pueblo en el otoño se siente y celebramos el recogimiento, la selección de la mejor semilla para sembrar en el año venidero, así las almas guardan silencio, también se retraen y hacen su propio recuento, se agradece lo que la vida nos ha dado para seguir y pasar el invierno.


Luz Elena Sepúlveda

1 comentario:

Ger dijo...

Que el Otoño de nuestras vidas sea cómo el de tú lugar de origen, fresco y espontaneo, cómo nació nuestro amor después del verano de nuestras vidas.